Hay una pregunta que recorre las iglesias evangélicas, los grupos de estudio bíblico y las conversaciones de millones de creyentes en todo el continente americano: ¿qué papel juega Latinoamérica en la profecía bíblica? ¿Aparece nombrada? ¿Está destinada a un papel específico en los eventos del fin de los tiempos?
La respuesta honesta comienza con una admisión importante: América Latina no aparece mencionada por nombre en la Biblia. Tampoco Estados Unidos, ni Europa tal como la conocemos hoy. Las Escrituras fueron escritas en un contexto geográfico centrado en el Mediterráneo, Medio Oriente y las regiones circundantes conocidas en la antigüedad. Sin embargo, eso no significa que el continente americano quede fuera del panorama profético. Significa que su lugar debe interpretarse a través de los principios generales que la Biblia establece para toda la humanidad.
La Gran Tribulación: Contexto General
Para entender qué podría ocurrir en Latinoamérica, primero es necesario comprender qué enseña la Biblia sobre la Gran Tribulación en términos generales.
El libro de Apocalipsis, los capítulos del 6 al 19, describe un período de juicio sin precedentes sobre la tierra. Jesús mismo lo anticipa en Mateo 24 cuando dice que habrá una gran tribulación cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. El profeta Daniel, en el capítulo 12, lo describe como un tiempo de angustia como nunca hubo desde que hubo gente hasta entonces.
La mayoría de los intérpretes proféticos coinciden en que este período afectará a toda la humanidad sin distinción geográfica. Los sellos, las trompetas y las copas de juicio descritos en Apocalipsis no tienen fronteras nacionales. Las plagas, los desastres naturales, los conflictos y la persecución religiosa que caracterizan ese tiempo alcanzarán a todos los pueblos, lenguas y naciones, una frase que el libro de Apocalipsis repite sistemáticamente como señal de universalidad.
Lo Que los Intérpretes Proféticos Señalan Para el Continente
Dentro de la tradición profética evangélica, varios estudiosos de las Escrituras han propuesto interpretaciones sobre el papel que podría jugar el continente americano en los últimos tiempos. Ninguna de estas interpretaciones es doctrina oficial de ninguna denominación cristiana mayoritaria, pero circulan con fuerza en el mundo evangélico latinoamericano.
Una de las interpretaciones más extendidas señala que Latinoamérica, por su extensión geográfica, su distancia del epicentro profético que es la región de Medio Oriente y especialmente Israel, y su demografía mayoritariamente cristiana, podría ser una región de relativa protección durante las primeras etapas de la tribulación. No porque quede exenta del juicio general, sino porque los eventos más intensos descritos en Apocalipsis parecen concentrarse en las regiones del viejo mundo, en torno al río Éufrates, la llanura de Meguido en Israel y las grandes potencias del este y el norte que los profetas describen.
Sin embargo, esta interpretación no significa salvación geográfica. La Biblia es clara en que el sufrimiento del período final será global.
Las Señales que ya se Observan en el Continente
Muchos creyentes latinoamericanos señalan que ciertas tendencias actuales en el continente coinciden con las señales que Jesús describió como principio de dolores en Mateo 24.
El aumento de los desastres naturales en la región es notable. América Latina concentra algunas de las zonas sísmicas y volcánicas más activas del planeta. El Cinturón de Fuego del Pacífico atraviesa países como Chile, Perú, Ecuador, Colombia y México con una actividad sísmica que no ha disminuido sino aumentado en frecuencia e intensidad en las últimas décadas. Las inundaciones en Brasil, las sequías en Argentina y Uruguay, los huracanes en el Caribe y Centroamérica forman un patrón que los creyentes interpretan como señales de los tiempos.
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