Dilema de la pensión: Gerda (73) quiere viajar, sus hijos quieren que ahorre.

Para Gerda, esa preocupación a veces le impide disfrutar de sus días como desea. «He trabajado duro toda mi vida», dice, «y ahora por fin quiero cosechar los frutos de mi esfuerzo». Entiende perfectamente que sus hijos buscan lo mejor para ella, pero le resulta difícil adaptar su ritmo de vida a sus ideas.

«No quiero estar preocupada por el dinero todo el tiempo ni obsesionarme con escenarios hipotéticos. Quiero vivir el presente y hacer lo que sea posible ahora», explica. Viajar es su mayor pasión: nuevas culturas, gastronomías diferentes, ciudades desconocidas. Sus hijos creen que gasta demasiado en viajes largos y preferirían que se quedara más cerca de casa.

Sin embargo, Gerda sigue su propio camino. «Me ha encantado viajar toda la vida, y ahora que tengo el tiempo y los recursos, quiero aprovecharlo», afirma. Además de viajar, disfruta explorando restaurantes y probando nuevos sabores. Se siente más libre que nunca y no quiere que las preocupaciones financieras condicionen su jubilación. Busca el equilibrio perfecto entre el disfrute y una planificación sensata.

«No manejo mi dinero de forma irresponsable», recalca. «Siempre me aseguro de tener un colchón, pero tampoco quiero ahorrar tanto que me quede sin opciones». Sus hijos suelen tener dificultades con gastos que consideran lujos. Esperan que pueda disfrutar de su jubilación durante mucho tiempo sin preocupaciones ni estrés financiero en el futuro.

 

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