Cinco señales silenciosas que muchos creyentes reconocen como la obra del Espíritu Santo en la vida diaria.

Hay momentos en la vida en que la fe se siente distante. Oras, buscas, esperas, y sin embargo, todo parece silencioso. No hay respuestas claras. No hay emociones intensas. Solo una persistente sensación de incertidumbre que puede hacerte dudar de si Dios sigue cerca.

Para muchos creyentes, especialmente aquellos que han caminado con la fe durante décadas, estos momentos pueden ser inquietantes. Quizás esperemos que el crecimiento espiritual sea espectacular o reconfortante, pero gran parte de la obra de Dios ocurre lejos de la vista pública. La acción del Espíritu Santo rara vez es ruidosa. No depende de grandes emociones ni de experiencias extraordinarias. La mayoría de las veces, se desarrolla de forma silenciosa, constante y profunda en el corazón.

El Espíritu Santo no es una fuerza vaga ni una sensación pasajera. Es Dios presente en aquellos que están abiertos a la gracia. Permanece incluso cuando nos sentimos secos. Nos guía incluso cuando nos sentimos confundidos. Trabaja con paciencia, moldeando el alma con el tiempo, en lugar de hacerlo mediante manifestaciones repentinas.

 

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