COMO USAR BICARBONATO EN EL ROSTRO
Abrimos el armario del baño y ahí está, en un rincón olvidado, esa caja amarilla que usamos para desatascar desagües o aliviar la acidez estomacal. Pero, ¿y si te dijera que ese mismo polvo, el bicarbonato de sodio, ha sido durante décadas el secreto mejor guardado de las pieles maduras que parecen tener un brillo especial? Sin embargo, aquí no hay magia; solo química pura y dura. El bicarbonato de sodio es un alcalino suave (pH alrededor de 8.1) que, en la dosis adecuada, puede exfoliar físicamente las células muertas, neutralizar olores y equilibrar temporalmente la piel grasa. Pero ojo: la piel humana tiene un pH ácido natural de 4.5 a 5.5. Jugar con ese equilibrio es como cruzar un río con la cuerda floja. Un paso en falso y la barrera cutánea se rompe, dando paso a una sequedad extrema, descamación y enrojecimiento que tarda semanas en repararse.
Entonces, ¿cuándo es beneficioso? Para pieles gruesas, mixtas o con tendencia al acné no inflamatoria, el bicarbonato de sodio actúa como un exfoliante mecánico de partículas finas que elimina la sequedad endurecida y suaviza la textura áspera. También tiene un ligero efecto antiinflamatorio en picaduras de insectos o enrojecimiento leve. Sin embargo, está totalmente contraindicado en pieles atópicas, con rosácea o con heridas abiertas. La regla general es: menos es más, y diluido es fundamental. Nunca utilice el polvo seco directamente; siempre debe mezclarse con un vehículo graso o acuoso que atenúe su poder alcalino.
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