Este es el dato menos conocido y quizás el más impactante. En la prevención del cáncer, las almendras muestran resultados prometedores. Investigaciones mencionadas por expertos de Harvard y de Verywell Health destacan su alto contenido de fitoquímicos, con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Un estudio indica que quienes consumen cantidades elevadas de almendras, nueces y cacahuetes presentan una probabilidad tres veces menor de desarrollar cáncer de mama. Además, ingerir 28 gramos diarios de frutos secos se relaciona con una reducción del 21% en la mortalidad por cáncer.
Lo que aportan al cerebro
Estudios científicos han demostrado que consumir almendras habitualmente ayuda a reducir el colesterol, previene las piedras biliares y protege del Alzheimer. Las almendras son ricas en arginina —con propiedades para el sistema cardiovascular— y aportan vitamina E y ácido fólico, dos vitaminas fundamentales para la salud del corazón y del cerebro.
La vitamina E de las almendras actúa como antioxidante protector de las neuronas. Son una de las fuentes más abundantes de vitamina E, un potente antioxidante que protege las células del estrés oxidativo. También aportan cantidades significativas de magnesio, fundamental para el sistema nervioso y muscular, calcio, hierro, fósforo y zinc.
Un puñado de almendras al día —unos 23 a 28 gramos— es todo lo que los investigadores señalan como cantidad suficiente para obtener estos efectos de forma acumulativa. No hace falta ningún suplemento, ningún producto especial. Solo la almendra, en su forma más simple, consumida con regularidad.
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