Enterré a mi esposo hace 30 años. El domingo de Pascua, vi a un hombre en la iglesia que se parecía exactamente a él.

Anuncio

Cerró los ojos brevemente. “Sí. Dos hijos y una hija.”

El dolor que sentí entonces era sordo, profundo e interminable. Era la vida que había imaginado, vivida en otro lugar.

“Pero nunca dejé de amarte ni de pensar en ti. Jamás debí haberme casado con ella. Fue un terrible error. Nos divorciamos hace cinco años.”

Debió de notar un cambio en mi rostro, porque continuó apresuradamente: “Te amaba. Te amo. Pensé que tal vez… tal vez podría explicarlo. Tal vez podríamos…”

“¿Tuviste hijos?”

Anuncio

No pudo terminar.

—¿Podría qué? —pregunté—. ¿Empezar de nuevo?

No dijo nada.

“Crees que esta es una triste historia de amor”, continué. “Crees que ha pasado suficiente tiempo como para que ambos podamos fingir que eras joven, tenías miedo y cometiste un terrible error”.

“Beldad-“

Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.